Semana Santa
de Cartagena

 

 
MENSAJE DEL CAPELLÁN DE LA COFRADÍA CON MOTIVO DE LA CUARESMA

   
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28 de febrero de 2017. 

Queridos hermanos marrajos:  

Con el Miércoles de Ceniza iniciamos una año más el tiempo Santo de la Cuaresma. Rememoran estos días los cuarenta años que el pueblo de Israel pasó en el desierto mientras caminaban a la tierra prometida, con todo lo que implica de fatiga, lucha, hambre, sed y cansancio…pero al final el pueblo elegido gozó de esa tierra maravillosa.

Para nosotros, como lo fue para los israelitas la travesía por el desierto, la Cuaresma es el tiempo fuerte del año que nos prepara para la Pascua de Resurrección, cumbre del Año litúrgico, donde celebramos la victoria de Jesús Nazareno sobre el pecado, la muerte y el mal, por eso la Pascua es la fiesta de alegría porque Dios nos hizo pasar de las tinieblas a la luz.

Este tiempo se caracteriza por el mensaje bíblico: CONVERTIOS. Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito de la imposición de la ceniza y con las palabras “Convertíos y creed en el Evangelio” y con la expresión “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás. Es una invitación a reflexionar sobre nuestra conversión y recordándonos la inexorable caducidad y efímera caducidad de la vida humana, sujeta a la muerte.

En esta línea el Papa Francisco en su mensaje Cuaresmal “La Palabra es un don. El otro es un don”, que os invito a meditar, el Santo Padre nos habla del pasaje evangélico sobre Lázaro y el rico Epulón; y señala que “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo Vivo en su Palabra, en los Sacramentos y en el prójimo”.

Esta Conversión se lograra con la escucha y meditación de la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y meditar con mayor frecuencia como nos dice el Papa, con una buena confesión de nuestros pecados y con la ayuda de las prácticas cuaresmales del ayuno, oración y limosna.

Ayuno y abstinencia no solo de comida y bebida , sobre todo, de nuestros egoísmos, vanidades, orgullos, odios, perezas, murmuraciones, deseos malos, venganzas, impurezas, iras, envidias, rencores, injusticias, insensibilidades ante las miserias del prójimo. Ayuno y abstinencia de cosas buenas y legítimas para reparar nuestras faltas y ofrecerle a Dios un pequeño sacrificio, por ejemplo, ayuno de un rato de televisión, o de comprar aquel vestido, o de aquella comida o bebida que ahora tomaría con gusto.

Limosna, dijimos. No solo la limosna material, unas monedas a un necesitado o atender la necesidades del prójimo, que tenemos que hacerlo. La limosna tiene que ir más allá: prestar ayuda a quien lo necesita, enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que nos lo pide, compartir alegrías, repartir sonrisas, ofrecer nuestro perdón a quien nos ha ofendido….

Y, finalmente, la oración. Si la limosna era apertura al otro, la oración es apertura a Dios. En la oración, Dios va cambiando nuestro corazón, lo hace más limpio, más compresivo, más generoso…en una palabra, va trasformando nuestras actitudes negativas, creando en nosotros un corazón nuevo y lleno de caridad, me induce a la conversión y salir victoriosos de nuestras faltas.

Queridos hermanos, que junto a la organización de nuestras magnificas procesiones no olvidemos lo fundamental y nos preparemos  con los medios que nos ofrece la Iglesia a la celebración de la Semana Santa.

Aprovecho para invitaros a participar en todas la Celebraciones Litúrgicas que se organizan en este Cuaresma por las Agrupaciones de nuestra Cofradía y en las Cofradías hermanas, de un modo especial a asistir como marrajo a las Celebraciones de la Semana de Cultos en honor a nuestro excelso Titular Jesús Nazareno.

Que miremos mucho a Jesús Nazareno en esta Cuaresma. Antes de comenzar el anuncio del Evangelio se retira al desierto. Allí vivió su propia Cuaresma y después salió por nuestro mundo repartiendo su amor, compasión, ternura y perdón. Que su ejemplo nos estimule y nos lleve a imitarle en esta Cuaresma.

Que Jesús Nazareno y su Madre la Stma. Virgen de la Soledad, nos ayuden y nos colmen de bendiciones.

Afectuosamente.     

Fernando Gutiérrez Reche.

Capellán de la Real e Ilustre Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno (Marrajos).