Semana Santa
de Cartagena

 
 ORÍGENES    1695-1835   1835-1936   1939-HOY   
     
     
   
  [1] Gómez Quiles por Julio R. de Torres (ACM)  

La Desamortización que vive España a comienzos del siglo XIX supone un cambio notable para los marrajos. La marcha de los dominicos, la Orden a la que la cofradía estaba ligada desde sus orígenes no sólo presenta un nuevo escenario en la dirección espiritual, sino que el abandono del templo de Santo Domingo y su consiguiente estado de ruina plantea la necesidad de mantener cultos en la capilla por su acceso desde la calle Mayor, que será el que tendrán que emplear igualmente para la salida de las procesiones.

Una capilla que se verá también alterada a comienzos de siglo, cuando un terremoto derribe el campanario existente en la misma y que ya no sería repuesto.

Durante gran parte del siglo no se producirían cambios sustanciales en la cofradía o sus procesiones, aunque tras la Restauración de la Monarquía (diciembre de 1874) los marrajos inician un importante cambio en su concepto procesional, que les lleva a incorporar nuevas imágenes y escenas en unos tronos que hasta ese momento, y desde sus orígenes habían sido siempre de una sola imagen.

Otro hecho destacado lo constituirá, en 1880, la reapertura al culto del restaurado templo de Santo Domingo, como parroquia castrense. 

     
   
  [2] José Capuz Mamano (ACM)  
   

Con todo, el final del XIX y el comienzo del XX, años en que Cartagena inicia un despegue económico importante, tardará unos años más en encontrar reflejo en la andadura de la cofradía, que incluso llegará a comienzos siglo pasado a renunciar en varias ocasiones a la salida de las procesiones, ante las dificultades económicas que su salida les plantea.

La situación, sin embargo, comienza a cambiar a finales de los años diez. En 1917, con la incorporación de S.M. el Rey Don Alfonso XIII como hermano de la cofradía, ésta pasa a ostentar el título de "Real".

Pero será la llegada de [1] Juan Antonio Gómez Quiles al puesto de Hermano Mayor la que supone un punto de inflexión y un relanzamiento institucional y patrimonial. En este sentido, se inicia un proceso de renovación de las imágenes y grupos con los que contaba, eligiendo para ello a uno de los mejores escultores del momento, el valenciano afincado en Madrid [2] José Capuz Mamano.

De la gubia de Capuz saldrá una nueva estética en las imágenes marrajas, que comienzan con la incorporación de la Virgen de la Piedad en 1925, y aunque muchas de ellas se perderán durante la Guerra Civil, se consolidará tras la contienda.

     
   
  [3] Constitución Agrup. Sto. Sepulcro (ACM)  

En el mencionado año, y de forma paralela, la cofradía encuentra la solución definitiva a los problemas económicos con la fundación de las [3] agrupaciones, entidades autónomas constituidas en su seno con la finalidad de costear la salida de cada uno de sus grupos e imágenes, y que al tiempo conllevarán también una mayor integración social de los cartageneros en el seno de la cofradía, al cubrir con hermanos de la cofradía los puestos de penitentes que hasta ese momento vestían figurantes contratados a tal fin.

A partir de 1933 la situación política en Cartagena, como en el resto de España, empieza a ser complicada para el desarrollo de las funciones habituales de la cofradía, que llega incluso a no sacar las procesiones de 1936. Al estallar la Guerra Civil, cesa toda su actividad y la capilla marraja, como el resto de la iglesia de Santo Domingo es destinada a usos civiles a finales de septiembre, desapareciendo gran parte de sus imágenes. (AAP) 

_1939-HOY >